
Hablar de taekwondo en Cutral Co y Plaza Huincul es hablar de la familia Oliva. Una historia que comenzó hace más de cuatro décadas y que hoy continúa escribiendo nuevas páginas gracias al compromiso de quienes heredaron no solo una disciplina deportiva, sino también una verdadera vocación de servicio.
La actividad se inició en Cutral Co en 1979, bajo las órdenes del Gran Maestro Roberto Neer, quien dictaba clases en el antiguo cine de la Municipalidad. Dos años más tarde, en 1981, dejó a cargo a uno de sus discípulos más destacados: Daniel Oliva.
Con una visión inclusiva y comunitaria, el 16 de julio de 1987 Daniel Oliva fundó la Escuela Sabon Neer con el objetivo de brindar clases libres y gratuitas. El proyecto tuvo un crecimiento extraordinario y, hacia finales de ese mismo año, ya contaba con 1.300 alumnos distribuidos en distintos barrios de Cutral Co y Plaza Huincul.
El legado continuó dentro de la propia familia. Ramiro Oliva, nacido en 1984, conquistó alrededor de 80 títulos entre competencias provinciales, interprovinciales, nacionales e internacionales. Entre sus logros más destacados figuran dos medallas de plata obtenidas en el Mundial de Brasil 2003.
La pasión por este arte marcial también alcanzó a Santiago Oliva, nacido en 1988, quien inició su camino a los cuatro años de edad. A lo largo de su trayectoria acumuló cerca de 90 títulos provinciales, interprovinciales, nacionales e internacionales, además de integrar la selección neuquina. Su desempeño le valió el reconocimiento como deportista destacado del año, obteniendo el Dino de Plata. Hoy ostenta el grado de 5.º Dan.


Tras el fallecimiento del Gran Maestro Daniel Oliva en 2024, Santiago continuó con la institución que lo formó desde niño y que marcó la vida de tantas generaciones. El desafío no era sencillo, pero con dedicación y compromiso decidió seguir adelante con la misión de enseñar los valores del taekwondo.Más allá de los títulos y las medallas, el apellido Oliva representa perseverancia, compromiso y amor por el taekwondo.
Más allá de los títulos y las medallas, el apellido Oliva representa perseverancia, compromiso y amor por el taekwondo. Un legado que comenzó con Daniel y que hoy continúa con Santiago, decidido a mantener viva una historia que forma parte del patrimonio deportivo de Cutral Co y Plaza Huincul.



